domingo, 17 de julio de 2011

NADA QUE TEMER


            Aunque lamentablemente todos los datos económicos desvelan que vamos de mal en peor para salir de la grave crisis en que nos han metido, hay que ser optimistas y creer que, derrota tras derrota, conseguiremos la victoria final. De momento nada hay que temer. Si hasta el sábado pasado, para cambiar de forma radical el rumbo del gobierno de Zapatero, sólo nos dejaban la alternativa de Rajoy –Cayo Lara queda muy lejos en las encuestas-, desde entonces contamos también con Rubalcaba, que nada ha tenido que ver con los gobiernos de ZP, para liderar este necesario cambio de rumbo, reconocido por él mismo ante el Comité Federal y avalado por todos los miembros de éste. Resulta ahora que Rubalcaba, al igual que Rajoy, sabe perfectamente cómo sacarnos de la crisis, pues dice tener “una idea clara de lo que España necesita; lo que hay que mantener y lo que hay que cambiar” para “el tránsito hacia una nueva economía, más productiva, más sana y equilibrada, más capaz de crear empleo y también de garantizar la igualdad de derechos y oportunidades” sobre la base de “más democracia, más política y más Europa”, marcándose como objetivos para su legislatura “crear empleo, una economía sana, igualdad de oportunidades y cambios en la política y en la democracia”. No está nada mal si tenemos en cuenta que también Rajoy, al igual que Rubalcaba, confía en la recuperación de España, según él “un país solvente” que “tiene solución y los españoles tienen futuro” con “un proyecto nacional” que consiga los objetivos de “empleo y ofrecimiento económico, reforma y modernización del sector público, fortalecimiento institucional y regeneración política, proyección exterior de España, mantenimiento del Estado del Bienestar y apuesta por la educación”. Ya ven, todo perfecto, pues, si tan claro lo tienen cualquiera de los dos posibles vencedores de las próximas elecciones generales, nada hay que temer de cara al futuro y sólo cabe preocuparse por cuándo las va a convocar Zapatero. Un mal menor, en todo caso, ya que, en el peor de los supuestos, habrán de celebrarse el próximo mes de marzo, aunque desde todas las instancias políticas –excepto desde el PSOE de Rubalcaba- le estén pidiendo adelantarlas por el bien de España.
            No obstante, los mal pensados, que son casi todos –desde los líderes del PP hasta IU, pasando por los del resto de partidos-, se muestran muy críticos con Rubalcaba por no haber aplicado, siendo miembro destacado de los gobiernos de ZP, las recetas que dice tener ahora para sacar a España de la crisis, evitando así el sufrimiento que padecemos los españoles; también por haber apoyado sin fisuras, precisamente las recetas contrarias y, en todo caso, por no pedirle ahora a Zapatero que convoque urgentemente las elecciones o aplique entretanto sus recetas para que el deterioro de nuestro país no siga creciendo, evitando así la contradicción entre lo que hace el gobierno socialista y lo que el Comité Federal del PSOE dice que hay que hacer. Incluso los bienintencionados, como yo, hemos dado cierta credibilidad a las críticas, desde que la coordinadora de la campaña del candidato socialista, Elena Valenciano, ha aclarado al respecto que el PSOE quiere hacer “una política distinta porque el momento es distinto y exige cosas diferentes” y el propio ZP ha añadido que “el Gobierno gobierna y tiene como motivo fundamental de su tarea la recuperación de nuestro país y como es natural, el partido tiene que formular su proyecto político”. Todos nos preguntamos: ¿acaso el proyecto político no pretende como tarea fundamental la recuperación? ¿acaso, si el momento es distinto, no es mejor que las políticas diferentes se practiquen desde ya?. La respuesta de los mal pensados ha sido acusar a Rubalcaba de demagogia, pero los bienintencionados preferimos creer que no hemos entendido bien lo que Valenciano y ZP han querido decir, ya que uno de los graves problemas que ha tenido este gobierno ha sido la comunicación, pero ahora, con las dotes oratorias de Blanco como portavoz, estamos seguros de que pronto entenderemos nítidamente los mensajes. Quedarnos sólo con Rajoy como único posible ganador devalúa el proceso electoral. Incluso el propio Rubalcaba ya dijo en el Comité Federal que no prometería nada que no pudiera cumplir, lo que le diferencia de las promesas que en su día hizo ZP, por lo que acusarlo de demagogo me parece excesivo.
            Que Rubalcaba ha sido un importante baluarte en los gobiernos de ZP y corresponsable de sus resultados; ya lo sabemos. Él mismo lo reconoce al afirmar que pretende “continuar la labor de los gobiernos de ZP y de Felipe González”, lo que contradice las diferentes políticas que ahora plantea. Pero todo, absolutamente todo, se puede explicar, aunque cueste creerlo, desde otra perspectiva: que ZP impidió que sus propuestas prosperaran, que las ha descubierto recientemente y ZP no quiere aplicarlas, que votó las de ZP por corresponsabilidad. . . Que ¿por qué no abandonó el gobierno? Es obvio, de haberlo hecho seguramente ahora no sería candidato y los españoles jamás hubiéramos conocido su “idea clara de lo que España necesita”. Si casi todos consideran a ZP como el malo de la película, ¿por qué no considerar a Rubalcaba como el bueno de la misma? No hay que ser tan mal pensados. ¿O sí?.

                            Fdo. Jorge Cremades Sena

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