domingo, 14 de julio de 2013

A LA DERIVA (sinopsis histórica del PSPV-PSOE)

(Tal como he anunciado en mi reciente artículo “PSOE-Alicante, se veía venir”, publicado en el Diario Información y en La Verdad, cuelgo en mi blog, por si a alguien le interesa, este pequeño análisis, escrito hace dos años, sobre las principales causas del progresivo deterioro del PSPV que lleva más de veinte años sin levantar cabeza, defraudando a muchos de sus militantes, simpatizantes y votantes)

                        Desde hace demasiado tiempo el PSPV-PSOE navega sin rumbo fijo y a la deriva por un mar de incertidumbres, mientras que el PPCV-PP, inmerso en un mar de escándalos, saca provecho sometiendo a los socialistas a sucesivas derrotas en la Comunidad Valenciana, especialmente esta última que ha sido catastrófica. Lo más doloroso es que, después de cada derrota, el partido no reacciona y, una y otra vez, sólo es capaz de ofrecer más de lo mismo: mediocridad, ausencia de liderazgos, indefinición y una feroz lucha fratricida entre los diferentes grupúsculos que lo atomizan, haciendo inviable la confección de un proyecto coherente y creíble para la ciudadanía.
            Obviamente tan lamentable situación no surge por generación espontánea, sino que es el resultado de un proceso que, a mi juicio, se inicia a nivel nacional durante la legislatura de 1993-96 y a nivel valenciano en la de 1995-99. Hasta el inicio de las mismas no se percibe, al menos públicamente, ningún síntoma de deterioro interno. Felipe González gobernaba desde 1982 con tres mandatos por mayoría absoluta y dirigía al PSOE desde 1974; Juan Lerma hacía lo propio en la Comunidad Valenciana desde 1983 con tres mandatos – dos de ellos, el primero y último, por mayoría absoluta- y dirigía al PSPV desde 1979. Conseguirlo no había sido tarea fácil, ni a nivel interno ni externo, en una época, La Transición, difícil y llena de incertidumbres.
El PSOE histórico, en el exilio, no había sido el partido de izquierdas más activo en el franquismo –lo era el PC- y el ideario socialista y socialdemócrata español estaba atomizado en múltiples partidos -PSP, FPS, PSC, PSD, PAD…- con aspectos bastante diferenciados de tipo ideológico y programático, por lo que aglutinarlos en torno al PSOE-renovado de Felipe González y consolidar el proyecto de cara al exterior como una opción viable de gobierno supuso importantes esfuerzos, teniendo en cuenta que éramos muy pocos militantes. La creación y consolidación de múltiples agrupaciones locales, las casas del pueblo, para llegar con una infraestructura partidaria hasta los más pequeños lugares, y la formación de militantes y cuadros políticos en las mismas fue una tarea muy apasionante para todos los que tuvimos que ejercer, casi desde el inicio de nuestra militancia, algún cargo de responsabilidad orgánica. El éxito electoral del PSOE en las Constituyentes de 1977 le convierte con 118 escaños -8 de ellos del PSC-C- en la segunda fuerza política, tras la UCD de Adolfo Suárez, y en un referente imprescindible para la elaboración de la Constitución. Tal responsabilidad exigía un mayor esfuerzo, no sólo de tipo orgánico sino también de definición ideológica, especialmente cuando en las Generales de 1979 se incrementan los resultados, al obtener 121 escaños, y el PSOE, definitivamente, se consolidaba como una verdadera alternativa de gobierno, si los españoles éramos capaces de consolidar la recién nacida Democracia en aquellos difíciles años, preñados de crisis económica, de terrorismo y amenazas golpistas que ponían al borde del abismo a una España en la que estaba todo por hacer.
Nuevas exigencias, nuevos retos, que requerían una reflexión interna para hacer un proyecto asumible por la mayoría de los ciudadanos. Un proyecto mayoritario a nivel interno con aspiración de ser mayoritario para la ciudadanía, que abría un periodo de confrontación ideológica entre las diferentes sensibilidades que convivían dentro del PSOE, ya consolidado como claro referente de las opciones socialistas democráticas. El marxismo, los bloques militares, la definición, la estructura organizativa. . . serán los siguientes temas de debate, más o menos acalorados, que afrontará el PSOE antes del histórico éxito electoral conseguido en 1982, por el que con 202 escaños -81 más que en la legislatura precedente- Felipe González se convierte en el Presidente del Gobierno que goza de la mayoría absoluta más abultada de nuestra historia democrática. El trabajo bien hecho daba sus frutos. La Transición llegaba a su fin. Algunos, entre los que tengo el honor de encontrarme, aparcamos nuestro trabajo privado temporalmente y tuvimos el alto privilegio de formar parte como diputados de aquel histórico momento. Otros compañeros, que ya tenían cierta experiencia parlamentaria desde la legislatura constituyente y la anterior, seguro que sintieron el mismo entusiasmo que los que llegábamos por primera vez a tan alta responsabilidad ante un horizonte esperanzador para realizar el cambio modernizador que necesitaba España.
            Y así fue. Las mayorías absolutas conseguidas en las elecciones de 1982, 1986 y 1989, propiciaron una transformación de España sin precedentes, tanto a nivel interno como en su papel exterior. El tándem Felipe González-Alfonso Guerra, como principales dirigentes del Gobierno y del PSOE –González como el indiscutible líder y Guerra como el indiscutible organizador-, pilotaron este extraordinario cambio, hasta que durante la última de estas legislaturas (1989-1993), determinadas fisuras entre ambos, provocan la dimisión de Guerra como Vicepresidente del Gobierno en 1991, abriendo en el PSOE una disputa interna que se materializa en dos corrientes enfrentadas, los “guerristas” y los “renovadores”· Entretanto se van conociendo, tanto a nivel interno como exterior, una serie de escándalos de corrupción en que se ven involucrados importantes cargos del Estado (Roldán, Mariano Rubio, Mario Conde…) y relevantes personajes del Gobierno (Vicente Albero, Juan Guerra, Narcís Serra, García Vargas…) a lo que se añaden casos de financiación ilegal socialista (Filesa) y la vinculación de los GAL al Estado que salpica a altos cargos del Ministerio de Interior (Barrionuevo, Vera…). Un panorama sombrío que sorprende a propios y extraños en un ambiente de crisis económica y política que apunta directamente a un previsible descenso electoral del PSOE.
            En tan adversas circunstancias se afrontan las elecciones de 1993. El PSOE tenía dos opciones al margen del mayor o menor riesgo de perderlas: recuperar y afirmar sus esencias ideológicas y su identidad, que habían propiciado la victoria de 1982, depurando a los corruptos “ipso facto” –no todos los socialistas eran corruptos-, o buscar un mensaje nuevo y unas personas no socialistas para desvincular ante la opinión pública lo que en estos momentos significaba el PSOE, desvirtuándolo de alguna manera. Se optó por esto último y, aunque sin mayoría absoluta, se volvió a ganar. El precio a pagar fue muy alto y los que participamos como candidatos en aquella campaña electoral bien lo sabemos. Para las candidaturas se fichó a una serie de “estrellas” no socialistas a imagen y semejanza de las de Madrid con Baltasar Garzón de número dos, justo detrás de Felipe González, que relegaban a socialistas de toda la vida que sí se sentían orgullosos de serlo a pesar de los desmanes de algunos compañeros. Estas “estrellas” salvadoras, durante la campaña, no tenían reparo alguno en proclamar su condición de no militancia, de no socialistas, obligando a los socialistas, bien a reafirmar el orgullo de serlo ante los votantes y asistentes a los mítines, bien a permanecer en silencio ante el bochornoso espectáculo. Hubo de todo. Y se ganó, dando paso a la última legislatura con gobiernos de Felipe González gracias a alianzas con los nacionalistas vascos y catalanes.
            Esta última legislatura de mayoría socialista (1993-1996) devino en un caos desde el punto de vista interno-partidario y desde el punto de vista gubernamental. Pronto se constató la intencionalidad de aquellas “estrellas” que supuestamente nos ayudaron a ganar las elecciones, valga como ejemplo el citado Garzón, así como el precio a pagar a los nacionalistas por sus apoyos. Pero, a mi juicio, fue mucho peor el deterioro interno del Partido Socialista, especialmente de algunas federaciones como la valenciana –que aún no se ha recuperado-, a medida que avanzaba la legislatura y se evidenciaba que las siguientes elecciones se iban a perder. Bajo la apariencia de “renovación” fueron surgiendo corrientes internas de tipo personalista que sólo buscaban, a cualquier precio, hacerse un hueco en las siguientes listas para mantener el cargo público. La traición, la deslealtad, la zancadilla, el codazo, el descrédito público gratuito e interesado…fueron la moneda de cambio entre los compañeros, haciendo buena la frase de que en las relaciones humanas se puede ser amigo, conocido, enemigo o compañero de partido. Un ambiente irrespirable que nada tenía que ver con lo que la organización había sido hasta poco tiempo atrás.
            Si este siniestro panorama es aplicable al PSOE, se agrava aún más en el PSPV y en la Agrupación de Alicante de forma especial. Se pierden las elecciones autonómicas y locales de 1995. Juan Lerma deja de ser Presidente de la Generalitat y Ángel Luna deja de ser Alcalde de Alicante. Ambos son los secretarios generales de sus respectivas demarcaciones partidarias, pero ninguno de los dos se mantiene –Luna algo más tiempo- como jefe en la oposición de sus respectivas instituciones públicas.
Y llegan las elecciones generales de 1996 al disolverse las cámaras en enero. Cada familia, grupo, clan o como quiera llamársele se mueve sólo por el afán personal de garantizar su cuota de poder en las listas utilizando el método que sea para conseguirlo. Sorprendentemente en la prensa alicantina aparecen unas declaraciones de Ángel Luna, a la sazón secretario general de la agrupación local, en las que, sin precedentes, hace una crítica pública a los diputados socialistas por Alicante, entre los que me encuentro, por indisciplinados y poco trasparentes. Tan insólito proceder refleja las condiciones en que se van a afrontar las elecciones que ponen punto y final a casi catorce años de gobiernos socialistas e inician para el Partido Socialista una travesía del desierto que en la Comunidad Valenciana y en la ciudad de Alicante aún no ha terminado.  
            Aunque en dichas declaraciones el señor Luna -¿o compañero?- no me citaba personalmente –sí lo hacía con otros- me acerqué a la sede socialista para hacerle llegar una carta, que trascribo:

                        Compañero Ángel Luna
                        Sec. Gral. de la Agrupación de Alicante
                        PSPV-PSOE
                        Alicante, 11 de enero de 1996

            Querido compañero:
            Ante las noticias aparecidas en la prensa de que, como parlamentario, nos habías solicitado una memoria de las actividades desarrolladas en esta legislatura por cada uno de nosotros y no habiendo yo recibido dicha comunicación, al enterarme por la prensa me he puesto en contacto con la Oficina Parlamentaria y me comunican que, en efecto, tienen allí una carta tuya para entregarme, fechada el pasado día dos de enero, pero que no me la han podido hacer llegar. Conociendo al fin su contenido, paso a comunicarte lo siguiente:
PRIMERO: Que me parece que esta situación se hubiese evitado simplemente enviándonos la correspondencia a nuestro domicilio al tratarse de fecha semifestivas y para tener constancia de que la recibíamos haber certificado la misma.
SEGUNDO: Que sin tener la certeza de que teníamos conocimiento de los datos que me pides, me parece tremendamente negativo para el Partido y sus parlamentarios las declaraciones que tú haces en los medios de comunicación, ya que no solamente ponen en entredicho nuestra labor realizada, dando la impresión de que queremos ocultarla, sino que además somos unos indisciplinados que pasamos olímpicamente de lo que nuestra Ejecutiva nos pide. Tú muy bien sabes que, al menos en mi caso, soy muy disciplinado con mi Ejecutiva y siempre he sido muy prudente con los medios de comunicación, hecho que contrasta con tus declaraciones; espero que, al menos, al conocer el contenido de la presente hagas una rectificación pública que palíe el daño personal y político que has causado, ya que de lo contrario me situarás en difícil postura de seguir siendo prudente en la reserva del contenido de la presente.
TERCERO: Que me parece una gran idea el hecho de que por primera vez se tenga constancia del trabajo que los parlamentarios venimos desarrollando y que ello pueda tener influencia en la confección de las distintas candidaturas. Sabes perfectamente que hasta la fecha ello valió de muy poco; por no poner ningún otro ejemplo valga simplemente el mío: Durante las tres legislaturas precedentes y al tener menor trabajo en Madrid, mi dedicación se centró preferentemente en la circunscripción, con la responsabilidad de coordinar el Grupo Parlamentario; ello redundó en una mayor presencia en la provincia y por las agrupaciones locales, lo que influyó que en el año 86, junto al compañero García Miralles, fuese el candidato más propuesto, y en los años 89 y 93 sucediese algo parecido…, al parecer, todo ello siempre valió para que, en las diversas candidaturas, mi lugar siempre fuese de dudosa salida. Todo ello a pesar de que jamás la Ejecutiva Local que diriges haya contado con este parlamentario para ninguna actividad de las que supongo que habréis programado, ya que si no lo hubierais hecho sería mucho peor la situación; tú bien sabes que siempre me puse a disposición de mi secretario general, e incluso en los momentos en que además eras el Alcalde de Alicante en que, como coordinador entonces del Grupo Socialista, insistí a través de tu secretario en prestar toda la ayuda posible que redundara en un futuro más consolidado de los apoyos locales al Partido en Alicante, jamás tuve respuesta a tales intenciones, pensé que por otros cauces estabais consiguiendo dicha consolidación sin necesidad de mi ayuda como coordinador del Grupo Parlamentario o del resto de compañeros; los resultados están a la vista.
CUARTO: Que cuando en el año 93 volví a ser diputado tras la dimisión del compañero Berenguer, la situación política, al tener menos diputados que en legislaturas anteriores y las mayores responsabilidades que la dirección del Grupo Parlamentario me ha encomendado ha propiciado que haya tenido más trabajo en Madrid que el resto de legislaturas, trabajo que, precisamente por centrarse en Madrid puede que sea menos conocido por esa Ejecutiva y que paso a resumiros tal como pretendes en tu carta, aunque lamento no conocer tus intenciones hasta hoy y por la prensa lo cual me impide ser pormenorizador en la respuesta.
Mi labor como diputado en esta legislatura se ha venido desarrollando como:
-vocal de la comisión de Asuntos Exteriores
-vocal de la comisión de Sanidad y luego de Defensa
-coordinador y portavoz socialista de la comisión de Cooperación y Ayuda al Desarrollo
-ponente y portavoz socialista de la Ponencia creada para la elaboración del Informe sobre Seguridad y Cooperación en el Mediterráneo a presentar en la Conferencia Euromediterránea de Barcelona
-miembro del Consejo de Cooperación Federal del PSOE
En principio el hecho de trabajar en cuatro comisiones parlamentarias (lo normal es trabajar en dos) y además ser el coordinador y portavoz de una de ellas, da idea de la tarea harto costosa a desarrollar. Si a ello se añade la portavocía de la Ponencia citada y pertenecer al Grupo Federal de Cooperación, es obvio que casi todos los lunes y viernes (días sin pleno) mi presencia en Madrid era casi obligada, como sucede al resto de compañeros coordinadores y portavoces de Comisión con tarea parlamentaria. Ello es más obvio todavía si tenemos en cuenta que la Comisión de Cooperación ha tenido una actividad vertiginosa en estos dos años por las movilizaciones reivindicativas de la Plataforma del 0´7 y la elaboración del Proyecto de Ley de Cooperación y del de los Créditos FAEX que, por disolución de las Cámaras, se han quedado en puertas de ser aprobados.
Por todo lo anterior, entre ponencia, comisiones y pleno del Congreso he tenido más de 40 intervenciones; varios debates con los portavoces de los demás grupos, especialmente los habidos en la Casa de América sobre la problemática de la cooperación y en el Casino de Madrid con presencia de organizaciones no gubernamentales, la Coordinadora de ONGs; numerosos encuentros y contactos con representantes de las ONGDs, Plataforma del 0´7, Coordinadora, etc así como autoridades del Ministerio de AAEE, de Comercio y AECI, especialmente para ir perfilando las citadas leyes de Cooperación y FAEX, así como la discusión de los diversos Planes Anuales de Cooperación Internacional (PACI de 93, 94, 95).
Pero es además necesario destacar el trabajo realizado en la Ponencia para el Informe a presentar en la Cumbre Euromediterránea de Barcelona como colofón de la acertada Presidencia Europea que ha desarrollado España en el pasado semestre. Como portavoz socialista de dicha Ponencia me siento gratificado del duro trabajo realizado, ya que hemos tenido la posibilidad de muchos encuentros con expertos de la Cooperación, autoridades del Ministerio de AAEE, como el compañero Solana, o de la Unión Europea, como el compañero Marín, por destacar los más interesantes; igualmente hemos tenido que estudiar numerosos informes nacionales e internacionales, etc pero todo ello ha dado el fruto de que, de todos los países de la ribera sur del Mediterráneo y de la Unión Europea presentes en noviembre en Barcelona, solamente el Parlamento Español haya sido quien ha hecho el esfuerzo de aportar su granito de arena ante la Conferencia, presentando nuestro Informe que tuve previamente el honor de defender en el Pleno del Congreso por parte de nuestro Grupo y que finalmente fue aprobado por unanimidad.
Finalizo este resumen destacando que, como miembro del Grupo Federal de Cooperación de la CEF, he venido asistiendo y trabajando con el resto de compañeros que lo integran en todas y cada una de las reuniones en que hemos sido convocados.
QUINTO: Que todo lo anteriormente expuesto, como me imagino que lo realizado por el resto de parlamentarios, hubiese tenido un mayor eco en nuestra ciudad si desde la responsabilidad de la Ejecutiva Local se hubiese hecho una programación adecuada de difusión o debate, aunque en mi caso la mayoría de las veces hubiese tenido que ser los sábados o domingos; yo, al igual que la Ejecutiva, lamento que no haya sido así, lo cierto es que jamás se me convocó a ello. Desde luego lo que no estoy dispuesto a reconocer es la imagen que con tus declaraciones en la prensa estás dando ante la opinión pública y por ello te envío los datos de mi trabajo. Yo muchas veces he tenido la impresión de que el trabajo tuyo como Secretario General, e incluso como alcalde, no era lo suficientemente conocido en los medios de comunicación (ello a pesar de que tienes mayor acceso a los mismos) pero jamás se me hubiese ocurrido y menos sin conocer los datos, hacer públicas esas impresiones, que hacen mal en lo personal y en lo político, una vez más se confirma que cada uno es dueño de sus silencios y reo de sus palabras. Si esos son tus criterios para defender o condenar a nivel personal los candidatos con nombres y apellidos y a través de los medios de comunicación (y te agradezco que al menos a mí no me hayas nombrado como haz hecho con otros) comprendo que en vez de mejorar vamos a peor y así lo vienen aclarando los resultados electorales, pero si además lo haces como mi Secretario General la cosa es mucho más grave todavía.
Esperando haber satisfecho tu deseo de conocer la labor realizada por este diputado aunque de forma tan precipitada, no te pido que ello haga cambiar nada de tus juicios preestablecidos (tú sabrás lo que haces), solamente deseo que al menos reconozcas públicamente los errores de tus últimas declaraciones, para evitar que lo tenga que hacer yo, pues al menos siempre defenderé mi dedicación a lo largo de tantos años a este partido y jamás fui indisciplinado con sus órganos de dirección. Mi conciencia está tranquila y no voy a permitir que ni siquiera tú pongas en entredicho mi entrega a las tareas encomendadas, aunque tú jamás, como responsable del partido, jamás me hayas encomendado ninguna.
                        Saludos socialistas.
           
            Jamás tuve respuesta a dicha carta, que era una despedida. Ya intuía que no tendría respuesta. Tampoco hubo una rectificación pública por parte de Luna a sus erróneas declaraciones. Tomé la decisión de abandonar mi actividad política y solicité a la Consellería de Educación mi reincorporación como profesor; el entonces Jefe Territorial y amigo Pepe Marín, se sorprendió por mi petición, los diputados cesantes teníamos la posibilidad de prorrogar la excedencia especial hasta la confección de las siguientes candidaturas. Días después, tuve la tentación, tal como manifestaba en mi carta, de hacerla pública para que la opinión pública tuviese conocimiento de cómo se hacían las cosas desde la dirección del Partido, pero consideré que ello haría más daño y las elecciones eran inminentes. Preferí definitivamente marcharme en silencio, aunque algunos lo hicieran con ruido, e incluso participé en la pegada de carteles al inicio de la campaña. Perdimos las elecciones, el señor Aznar se convirtió en Presidente del Gobierno, y el PSPV, pero muy especialmente la Agrupación Local de Alicante, inició un camino hacia un precipicio que, hasta la fecha, no ha tocado fondo. Ángel Luna también dejó la política activa poco después para trabajar con Enrique Ortiz como abogado.
            Cuando en 1999 el PSPV vuelve a perder las elecciones inmerso en un océano de división interna, muchos socialistas que, como yo, nos habíamos alejado de la política activa, nos sentimos muy defraudados. ¿Dónde estaba aquel partido por el que tanto habíamos luchado? Por primera vez decidí manifestar públicamente lo que, a mi juicio y al de otros muchos socialistas, estaba sucediendo y, después de tres años de silencio, publiqué en el Diario Información el siguiente artículo:

EL ESPECTÁCULO DEL PSPV-PSOE
                    El bochornoso espectáculo que el PSPV está ofreciendo a los ciudadanos, especialmente a los que nos sentimos socialistas o simpatizantes con el socialismo democrático, no es algo casual sino la consecuencia de un perverso proceso de depuración ideológica en beneficio del mantenimiento de los intereses particulares de unos pocos (cada vez son más) que, desde el gobierno de las diversas instituciones del Estado, aprendieron que la Política escrita con minúsculas puede resultar muy ventajoso para la transformación radical de sus propias vidas y haciendas o de sus familiares (obsérvense muchas de éstas y comprueben la vertiginosa transformación acaecida y no correspondida con el sueldo del cargo ocupado). Iniciado este proceso no caben medias tintas: o juegas o te vas, o, en caso de que las circunstancias lo permitan, se acepta que algunos permanezcan con escaso poder de decisión para poder ser eliminados con facilidad en épocas de vacas flacas y en beneficio de los de siempre.
          En el citado proceso se va eliminando progresivamente el inicial “romanticismo ideológico” de la predemocracia y de los años de oposición a los primeros gobiernos democráticos de centro-derecha; romanticismo que, con grandes dosis de utopía (imprescindibles para la ideología de izquierdas) se basaba en valores universales de la izquierda democrática como la honradez, la libertad real, la ética política, la entrega al servicio público, la solidaridad, la lucha contra las desigualdades, etc.; romanticismo que cautivó a una inmensa mayoría de ciudadanos que apostaron finalmente por un grupo de hombres y mujeres que, con ilusión y entrega desinteresada, habían conseguido reestructurar un instrumento político eficaz para encauzar todas sus aspiraciones en un programa a corto, medio y largo plazo que generaba ilusión y esperanza para el futuro. Ese instrumento era el PSOE, con unos principios y unos liderazgos democráticamente asumidos y unas personas con la suficiente autoridad moral y respaldo político para ejercerlos desde las distintas sensibilidades ideológicas (izquierda socialista, nacionalistas, socialdemócratas, etc.).
          Tras los diversos éxitos electorales, una avalancha de personas ajenas a la política hasta entonces (no era rentable hacer política de izquierdas) se van integrando en el Partido y en sintonía con los máximos dirigentes del mismo y de las instituciones territoriales (que siempre coincidían en la misma persona) inician un proceso de sustitución ideológica por un pragmatismo oportunista que va relegando a los “románticos” hasta eliminarlos prácticamente; sustituyendo los necesarios debates conceptuales por escaramuzas personales, los conceptos por las personas como forma real de organización y control partidista, dando paso a la aparición de todos los –ismos posibles (felipismo, guerrismo, pastorismo, lermismo, ciscarismo, romerismo, asuncionismo, franquismo -de Angel, no piensen mal-, etc.), sin ninguna diferencia entre los mismos ni ideológica, ni programática, ni de actuación y estilo político, ni de organización partidista, ni nada de nada.
          El Partido, más que un instrumento básico de actuación política, empieza a parecerse a una confederación de empresas de trabajo temporal (los –ismos citados y los no citados) que pugnan por abrirse un espacio en el mercado (cada vez más reducido) y en la que los “jefes” (así se les llama) y empleados más cualificados dedican todo su esfuerzo a la noble aspiración de convertir su trabajo temporal (cargo público) en empleo estable y definitivo (hecho que les honra como militantes de izquierda). Al igual que el gran capital, estas empresas o –ismos, carecen de color político, su éxito depende casi exclusivamente de la rentabilidad obtenida y los métodos utilizados para conseguirlo (el fin justifica los medios), suelen ser la traición, la deslealtad, la amenaza arbitraria de aplicar los reglamentos, las alianzas interesadas y oportunas entre unos y otros, etc. Esto se deduce desde el inicio del proceso de creación de estas empresas, ya que, normalmente las van creando los más fieles colaboradores del “jefe” de un –ismo anterior del que han aprendido, ejecutando ciegamente sus decisiones, todas las técnicas de actuación que ahora aplicarán inexorable y directamente desde su –ismo propio; eso sí, pasando de ser los más “fieles” defensores de su antiguo “jefe” a los más encarnizados enemigos del mismo (necesidades de la competencia empresarial).
          Así las cosas y a medida que el mercado de trabajo se va reduciendo con la progresiva disminución de apoyos electorales (saltan a la opinión pública demasiados escándalos de los “jefes”) se agudiza la “competencia empresarial” y muchos “fieles” colaboradores de los –ismos desprestigiados ven el momento oportuno de desmarcarse (como si ellos no hubieran tenido nada que ver) para consolidar o crear su nueva empresa; algunos, los más impresentables, no han tenido ningún rubor en ser los más ciegos defensores de varios –ismos (sobre todo si no consiguieron consolidar el suyo propio o durante el tiempo que tardaron en conseguirlo) e incluso han tenido la desfachatez de pertenecer simultáneamente y con la misma euforia a –ismos enfrentados en los distintos ámbitos territoriales. Asimismo para dar cierta credibilidad a la situación se ha recurrido al fichaje de “estrellas” (y “estrellitas” en ámbitos más reducidos) con el pretexto de una renovación de “caras nuevas” reservándose los “jefes empresariales” el derecho a decidir quiénes son las “caras viejas” a sustituir (es el apartamiento definitivo de los últimos románticos) y convirtiendo su propia “cara vieja” en nueva cara renovada por arte de magia con lo que su empresa (su –ismo particular) puede seguir funcionando con los nuevos fichajes. Estas nuevas estrellas y estrellitas ya presumían en los mítines, como reclamo electoral desde las elecciones del 93, de no ser socialistas, dejando asombrados a los socialistas “románticos” que quedaban y a los que se les privaba precisamente de su único bagaje político: defender y comportarse de acuerdo a los principios de aquellos difíciles años predemocráticos. Ahora, por lo visto, tenían que pedir perdón por seguir siendo lo que siempre habían sido. Los resultados están a la vista: sin compromiso político solidario, sin imaginación, sin alternativas, sin líderes éticamente cualificados, sin ideas, en definitiva, es muy difícil ganar a esta derecha que nos gobierna (seguramente por culpa de los “románticos”) a pesar de que la mayoría de los españoles siguen siendo de izquierdas y muchos de ellos (a pesar de la alta abstención en los últimos comicios) sigan prestando su apoyo a lo que queda del PSPV-PSOE.

                            Fdo. Jorge Cremades Sena
                            Alicante, Julio de 1999.

            Desde entonces ha llovido mucho. ¿Pero ha cambiado algo? Incluso el PSOE ha conseguido de nuevo gobernar con Zapatero tras los desgraciados atentados del 11-M y revalidar su confianza en el 2008, confirmando que la mayoría de los españoles son de centro-izquierda. Pero el PSPV sigue hundido; una y otra vez, pierde las elecciones y el apoyo popular ante una derecha que no tiene reparos en presentarse con listas contaminadas, seguros de que, incluso así, van a salir vencedores. ¿Es esto normal? Obviamente no a simple vista.
Curiosamente la Agrupación de Alicante vuelve a estar dirigida por Ángel Luna, el mismo que la dirigía cuando yo, entre otros, decidimos abandonar la actividad política por razones obvias. Él también lo hizo, pero volvió después. Ahora la dirige como presidente de una Gestora, situación de anormalidad, y no como Secretario General. Una Gestora surgida tras el último fiasco electoral, para, una vez más, aparentar una renovación, la misma que decidió cambiar los signos de identidad del viejo PSOE desde el año 93 para ganar las elecciones, que ha llegado en la última confrontación electoral ha minimizar incluso las siglas para captar apoyos, entonces sólo bastaba declararse no militante en los mítines. Una Gestora en cuya gestación siguen apareciendo los de siempre –Luna, Franco, Valenzuela- como la solución final –la anterior la dirigió García Miralles- sin preguntarse si no son ellos el problema. Algunos viejos socialistas, como ellos, aunque no militemos, nos seguimos preguntando si este es el camino correcto. Yo creo que no. A las pruebas me remito.
En todo caso, deseo que esta vez Ángel Luna sea capaz de acertar como dirigente del Partido, especialmente en sus declaraciones públicas, si, innecesariamente, hacen daño políticamente a la organización y personalmente a los compañeros. No siempre como en 1996, por prudencia y responsabilidad, se obtiene el silencio como respuesta. La situación pues puede empeorar. Y sigo agradeciéndole, como le decía en mi carta, que, al menos, a mí no me citara personalmente en aquellas declaraciones tan desafortunadas.
                        Jorge Cremades Sena, 26 de junio de 2011.


Mis deseos sinceros, siguen sin cumplirse. Luna, superado lo de la Gestora, dejó paso a otra ejecutiva local, y otra…..Hoy, en pleno mes de julio de 2013, lo único que lamento es que todo lo que mantengo en este pequeño análisis me sigue dando la razón. Tras esta nueva absurda y grave crisis de la Agrupación Socialista de Alicante ¿quién presidirá la nueva gestora? o, en su caso, ¿qué ejecutiva se va a elegir? ¿qué objetivos la inspirarán? La vieja guardia, tiene la palabra. Ángel Luna en un artículo que acaba de publicar en Diario Información, al menos pide perdón públicamente por el espectáculo que está protagonizando la Agrupación de Alicante. Pero ¿se ha preguntado quienes son los verdaderos responsables? Esa es la cuestión. Las enfermedades, para curarse, requieren que el paciente asuma que las padece y se someta a la correspondiente terapia curativa. De lo contrario, todo seguirá igual…o peor aún, si esto es ya posible. El espejismo del gobierno de Zapatero, por si no había suficientes problemas, ha puesto la puntilla al propio PSOE a nivel nacional, cerrando su sucesión (o mejor su continuismo) de forma falsa, al extremo de que, ni siquiera el tremendo desgaste del Gobierno de Rajoy, le hace beneficiario de los votos que éste pierde. Si el PSPV y especialmente la agrupación de Alicante ha sido incapaz de salir del bache cuando el PSOE tenía cierta credibilidad, ahora, que ni siguiera se puede apelar de forma coherente a la corrupción en el PP (ahí están los EREs, Blanco, etc), ni a un liderazgo sólido aunque sólo fuera porque detentaba el poder (Zapatero, Pagin etc etc), ni a un proyecto convergente y estructurado por la progresiva atomización a nivel nacional (PSM, PSC, PSA….), me temo que las cosas aún pueden empeorar más aún por estos lares. ¡Ojala que esta vez me equivoque!
                                  
Jorge Cremades Sena 14 de julio de 2013.



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