miércoles, 23 de septiembre de 2015

DEMAGOGIA INDEPENDENTISTA



                        A muy poco tiempo de que los independentistas catalanes, con el apoyo protagónico del President de la Generalitat (flagrante traición siendo el máximo responsable del Estado Español en Cataluña), pretendan convertir unas simples elecciones autonómicas, para elegir nuevo Gobierno catalán, en un plebiscito, ilegal en democracia, que justifique de forma torticera su totalitario proyecto de usurpar la soberanía a los españoles para romper unilateralmente la integridad territorial del Estado Español, constitucionalmente decidida por todos los españoles, incluidos los catalanes, surgen, aunque algo tarde, voces discrepantes a diestro y siniestro advirtiendo de las consecuencias en todos los aspectos que esta especie de encubierto “golpe de Estado” civil (al margen de cualquier legalidad democrática) supondría, especialmente para Cataluña. Mientras tanto Artur Mas, ante dichas voces cualificadas, se alza con su habitual demagogia, sin argumento razonable alguno, para calificarlas de “indecentes e irresponsables” y de que sólo buscan sembrar “el miedo”. Como cualquier iluminado que se considera en posesión de la verdad absoluta, Mas descalifica así, entre otros, a los cinco mandatarios más poderosos del mundo (Obama: “el mundo necesita una España fuerte y unida”; Merkel:  “hay que respetar la legalidad internacional”; Cameron: “quien se separa del Estado ya no es parte de la UE”; Hollande: “deseamos una España fuerte y unida como ahora”; y Juncker: “Europa no acepta una Cataluña independiente”), al propio Gobierno español (Montoro: “Cataluña está en bono basura ¿quién la va a financiar si se independiza?”; Catalá: “El Gobierno tomará todas las medidas necesarias si Mas se salta la Ley”), a las instituciones nacionales y europeas (Seguridad Social: “La independencia dejaría en el aire el pago de las pensiones” y acarrearía “un incremento brutal de cotizaciones o un recorte inmediato de prestaciones”; Banco de España: la secesión puede llevar al “corralito”; Comisión Europea: “si parte de un Estado miembro deviene independiente deja de ser parte de la UE, pasa a ser un tercer Estado, y los tratados europeos dejan de serle de aplicación. Lo viene expresando la CE ya desde 2004” y máxime si se debiera a una ilegalidad pues las CCAA carecen de capacidad legal para tomar una decisión “contraria a la Constitución”), a la Banca (rotundo comunicado suscrito por las principales entidades, entre ellas Caixabank, BBVA, Santander y Sabadell, avisando de los riesgos que conllevaría para el sector financiero y exigiendo ”preservar el orden constitucional”), a los empresarios (“nos jugamos el pan” dicen los pequeños empresarios, mientras el Círculo de empresarios se suma a las advertencias sobre el proceso soberanista), y, en definitiva, a todo bicho viviente. El President eleva su palabra a dogma de fe para que los catalanes respalden su quimera; España, Europa y el Mundo se equivocan pues, como en los mejores momentos del dictador Franco, el único que está en lo cierto es él y sus ciegos seguidores.
            Lo trágico de esta situación es que, según encuestas, buena parte de los catalanes apoyan semejante farsa, presagiando por tanto un incierto futuro, pues, como bien dice Arrimadas, la candidata a la Generalitat por Ciudadanos, “este es el resultado de años de trabajo de la Generalitat con dinero público”, siendo cierto que, durante todo ese tiempo la demagogia independentista auspiciada y alentada desde el Gobierno catalán, sin que nadie salga al paso, se ha dedicado a acusar a España cínicamente de todos los males de Cataluña, a saltarse la legalidad vigente cuando le ha convenido, a insultar y despreciar símbolos del Estado impunemente, a prostituir la Historia de España incluida Cataluña, a impartir Educación anti-españolista, a enarbolar banderas y consignas anticonstitucionales…. e incluso hasta acusar a España de ladrona de Cataluña cuando los ladrones y presuntos malversadores estaban en los aledaños de la Generalitat. Y todo ello, toda esta permisividad antidemocrática desde el Estado, a cambio de un puñado de votos cuando se necesitaban en Madrid, al margen de cualquier ideología gobernante, o creyendo ingenuamente que con ello se satisfarían las insaciables apetencias de los nacionalistas e independentistas, cuyo objetivo final es independizar como sea su territorio, considerando la democracia como simple estrategia, que no como finalidad, y aprovechando por tanto la debilidad del Estado al que pertenecen para mostrar su verdadero rostro con toda crudeza. Basta echar un vistazo a la Historia General para comprobarlo.
            Y lo absurdo es que a estas alturas de la tragedia haya todavía quienes consideren que el camino es seguir mostrándose permisivos con el independentismo, que hay que seguir negociando cuando tras el órdago totalitario de Mas, que nadie se tomaba totalmente en serio, ya no cabe negociación que valga, dejando bien claro que si el Estado no se sienta a negociar la independencia Cataluña no pagaría la deuda. Es la última guinda de su esperpento. Por tanto los demócratas, aunque tarde, tenemos sólo la opción de ponernos a favor de la democracia y la legalidad vigente, para cumplirla con todas las consecuencias… pues más vale tarde que nunca.
                                   Fdo. Jorge Cremades Sena

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