martes, 20 de mayo de 2014

POLÉMICAS FRAUDULENTAS

                        Cuando en campaña electoral las cosas no van como quisieran los responsables de los partidos políticos concurrentes nada mejor por su parte que desviar la atención generando nuevas polémicas o resucitando las antiguas, que, aunque no vengan a cuento o tengan poco que ver con el debate en curso, las consideran electoralmente ventajosas. Polémicas fraudulentas ya que pretenden prostituir el debate en cuestión, sustituyéndolo por otro que poco o nada tiene que ver para ilustrar a los ciudadanos sobre el asunto al que fueron convocados. Que el debate esencial en plena campaña de elecciones al Parlamento Europeo se sustente en un encarnizado debate sobre el machismo, eclipsando las distintas alternativas de política europea, es buena prueba de ello. Pero no la única. La demonización de Felipe González, para defender la desacertada contestación de Rubalcaba en la polémica sobre un gobierno de concentración, o la que pretende el PP ahora sobre Valenciano en el asunto de Ribery para contrarrestar la desacertada afirmación de Cañete tras el debate televisivo, son otros tantos ejemplos de polémicas fraudulentas, alimentadas, como siempre, por el viejo truco de elevar la anécdota a categoría, aprovechando anecdóticos errores de algún contrincante.
            Aunque por sus desacertadas manifestaciones, se concluyese con evidente poca consistencia que Cañete es machista, que Rubalcaba no es responsable como hombre de estado o que Valenciano se burla de las desgracias ajenas, en todo caso, se quedaría en meras y puntuales anécdotas personales. Elevarlo a categorías partidarias para generar polémicas fraudulentas es inaceptable y, seguramente, inútil ya que las personas con dos dedos de frente saben que, salvo argumentos más convincentes, no es razonable deducir que el PP sea un partido machista que maltrata a las mujeres o que el PSOE sea irresponsable para gobernar o se burle de las desgracias ajenas. Es una estupidez como un piano. Sólo los de piñón fijo, los de las orejeras, pueden sentirse satisfechos por ello y es precisamente a quienes se dirigen tan absurdos mensajes. Sólo así tienen sentido estas fraudulentas polémicas. Lo triste es que al final el pueblo se queda sin conocer en profundidad las diferentes alternativas que los distintos partidos proponen sobre el futuro de la UE, que es de lo que se trata, y así poder optar por la que consideren más creíble, viable o acertada. Pero, como ven, esto es lo que menos importa.
            Que Cañete metió la pata hasta las ingles; cierto. Que no estuvo a la altura de las circunstancias; también. Que no tiene justificación alguna y debiera haber pedido perdón (como hizo en su momento Valenciano en su error con Ribery); por supuesto. Pero concluir por ello que el PP es un partido machista, cuando en todos los partidos hay anécdotas machistas similares, que está empeñado en maltratar a las mujeres, cuando muchas de ellas, salvo que las consideren idiotas, participan en primera línea política dentro y fuera del partido, es totalmente intolerable.
            Que Felipe, como político responsable, acertó al afirmar que, en caso de necesidad, no descartaría un gobierno de coalición con el PP como hacen en otros lugares; cierto Que Rubalcaba metió la pata contestándole irresponsablemente que él jamás formaría un gobierno de coalición con el PP; también. Que ni considerando inoportunas electoralmente las palabras de González se justifica la metedura de pata de Rubalcaba, cuando se trataba de una mera hipótesis sensata en un hipotético escenario futuro de vital necesidad; por supuesto. Pero demonizar a Felipe González en las redes sociales y en los medios, incluso con insultos y argumentos despectivos, apoyando a Rubalcaba en su deriva anticontaminante con la derecha, pase lo que pase y se hunda lo que se hunda, cuando es práctica aceptable y aceptada en el resto de Europa, es igualmente intolerable.
            En clave interna, externa o simplemente electoral estas ficticias polémicas fraudulentas sólo buscan intereses particulares. Pero incluso para ello hay que saber acertar en las estrategias. No es la primera vez que este nuevo socialismo radicalizado, arremete contra la antigua cúpula socialista o socialdemócrata, es decir, la vieja guardia que, por cierto, propició los mayores éxitos del PSOE en toda su historia, en contraste con los mayores fracasos actuales. Su falso empeño en rebasar por la izquierda a todo quisqui, asumiendo todos los tópicos y sumándose a todas las movidas, le llevan a situaciones y manifestaciones esperpénticas memorables, muchas de ellas relacionadas con el machismo y la igualdad, como la ya famosa “miembros y miembras” de la inolvidable Aído. La última la acaba de protagonizar Pepe Blanco que, en pleno debate machista, seguramente para que nadie le acuse de ello, ha presentado a Elena Valenciano como “pedaza de candidato”, aunque ha rectificado enseguida cambiándolo por “candidata”. Al final, ni siquiera sabremos expresarnos. Entretanto una serie de tertulianos televisivos compiten en el “y tú más”, recordando las frases machistas expresadas por políticos del PP y del PSOE. Ni se dan cuenta de que en esta estrategia absurda, como decía Arzallus, aunque en asunto mucho más grave, “unos zarandean el nogal y otros recogen las nueces”.

                            Fdo. Jorge Cremades Sena 

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