martes, 20 de agosto de 2013

DESVARÍOS O MAJADERÍAS POLÍTICAS

                        Determinados comportamientos y declaraciones políticas bien pudieran catalogarse como auténticos desvaríos, si se es benévolo, o auténticas majaderías, en caso contrario. Depende de considerar que se le ha ido la cabeza a quien las hace, aunque todo apunte a que actúa conscientemente para perjudicar el interés general de la comunidad a la que pertenece, pensando que debilitándola refuerza sus intereses particulares al estar convencido de que sólo desde la mezquindad puede conseguirlo. Una estrategia diabólica que trasciende la natural confrontación ideológico-partidista dentro del sistema para, analizando la realidad, ofertar a la ciudadanía sus distintas opciones de mejora, ya que, por el contrario, para conseguir sus fines, prostituye la realidad frente a cualquier evidencia, para, desde el más indecente irrealismo intencionado, hacer proselitismo hacia su quimérica causa basándose en el odio y la venganza ante hechos no imputables, que sólo están en su imaginación y sólo conducen a abismos irreversibles. En todo caso, ya sean desvaríos o majaderías, es intolerable que semejantes personajes utilicen y vivan de los fondos públicos, que emplean para, desde sus cargos políticos, fomentar sus delirios suicidas mientras representan a instituciones de un sistema que pretenden hacer añicos, sin que nadie les obligue, como mínimo, a atenerse a las reglas de juego establecidas. Juzguen ustedes en qué categoría ubican las últimas, que no las únicas, actuaciones de este tipo de sujetos que, bajo el falso argumento de que la culpa de todo la tiene España (“que nos roba” “que nos oprime”), como si ellos fueran extraterrestres, utilizan todo para menoscabar las instituciones españolas, como si ellos no las representaran y fueran sus enemigos.
            ¿Se puede tolerar que se gasten miles y miles de euros de fondos públicos en cursos “universitarios” con la única finalidad de denigrar a España, incluida Cataluña, prostituyendo su propia historia? Pues bien, los independentistas catalanes, no conformes con culpar de todo a la España que odian, no sólo pretenden arruinar su presente, que también es el suyo, sino despojar además al resto de territorios españoles no catalanes hasta de sus logros históricos más relevantes, que también son los suyos, para adjudicárselos en exclusiva. Según el Institut Nova Historia, dirigido por un tal Jordi Bilbeny (famoso por sostener que Colón era un noble catalán, que no salió de Palos, sino de Pals D´Empordá, que allí reclutó a los hermanos Pinzón, que navegaron en carabelas con la senyera ondeando al viento y que, por tanto, fue Cataluña, la que descubrió América y también Australia, entre otras barbaridades similares), historiador como ven ingenioso donde los haya, acaba de descubrir que Cervantes también era catalán, hijo de un tal Miguel Servent, quemado en la hoguera por hereje, motivo de la ocultación de su origen, por lo que la versión castellana del Quijote es una “mala traducción” del catalán, lengua en que Cervantes escribió la universal novela, cuyo texto original no se ha encontrado aún. Estoy seguro de que con un poco más esfuerzo del tal Bilbeny y todavía más subvención pública al Institut que dirige, pronto aparecerá el texto original, a pesar de los recortes que para educación ha hecho el ministro Wert. Menos mal que ahí está la Generalitat de Mas para conseguirlo.
            ¿Se puede tolerar que un diputado español, ante un conflicto diplomático con otro estado, tome partido abiertamente por los intereses del adversario? Pues bien, es lo que acaba de hacer el portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch, al escribir una carta en catalán e inglés al ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, expresándole su “simpatía” y “solidaridad” hacia el pueblo del Peñón ante el conflicto entre España e Inglaterra a causa de los permanentes abusos de las autoridades de la colonia (la última el lanzamiento de bloques gigantescos de hormigón que impide pescar a los españoles), diciéndole expresamente: "Lamentamos profundamente los abusos y el bullying que el Gobierno español aplica a los ciudadanos a los que representáis democráticamente, que también afectan a muchos vecinos y trabajadores españoles, con la intención de desviar la atención de sus propios escándalos internos y financieros". Asimismo condena “los métodos usados por el poder español”, convencido de que la única solución a “la situación del Peñón” y, ¡cómo no!, “la de Cataluña”, es el diálogo, las urnas y el principio de autodeterminación, añadiéndole “Vuestra libertad es nuestra libertad”. Ni un solo reproche a las permanentes violaciones gibraltareñas del derecho internacional (entre ellas el ilegal referemdun) con el apoyo británico, ni a los perjuicios causados por ellas a los pescadores y al resto de españoles (incluidos los catalanes), ni a las provocaciones del propio Picardo y otras autoridades inglesas (como la eurodiputada Girling pidiendo un boicot al turismo en España). Eso sí, nada que objetar a su status político como parlamentario español, ni a su sustancioso sueldo que pagamos entre todos los españoles para que nos represente, ni a la legitimidad del Estado Español para otorgarle tamañas prerrogativas con arreglo a las reglas de juego establecidas, que no respeta.
            En fin, ¿desvaríos o majaderías? No sé. Me da igual. Pero si sé que detrás de este tipo de comportamientos hay algo más que ignorancia, lo que, al menos, me permitiría justificar semejantes atrevimientos, pues sabemos que la ignorancia es muy atrevida. Por ello, no sólo no los justifico, sino que me dan muy mala espina, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista humano.

                                   Fdo. Jorge Cremades Sena

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