sábado, 2 de agosto de 2014

RECUPERACIÓN ECONÓMICA ¿POR QUÉ NO RECONOCERLO?

                        Me lo pregunto cada dos por tres. Siempre que, afortunadamente para todos los españoles, aparecen datos económicos positivos, claramente indiscutibles, una especie de neblina absurda envuelve a los partidos de la oposición al Gobierno a la hora de valorarlos, dando la impresión de que prefieren que cuanto peor, mejor. Y es innecesaria semejante estrategia para hacer una buena oposición al Gobierno y al partido que lo sostiene, simplemente contrastando sus políticas sectoriales con las tuyas propias, pues no necesariamente son sinónimos “éxito económico y éxito gubernamental”, aunque sin éxito en lo primero poco pueda conseguirse en lo segundo. Por tanto, conseguido o enderezado el éxito en política económica, hay todo un terreno abonado en política fiscal, educativa, social, territorial, sindical, laboral, sanitaria, exterior, comunitaria etc etc en el que se puede sembrar perfectamente todo tipo de propuestas diferenciadas y diferenciadoras que, dentro de lo posible, conformen los matices más o menos progresistas o conservadores de los diferentes proyectos políticos, si es que estos existen. Que mejore la economía no supone necesariamente que mejore el bienestar social ni las distintas políticas sectoriales en beneficio mayoritario del pueblo. Por tanto, siendo así, ¿por qué no reconocer la recuperación económica por parte de la oposición? ¿Por qué, en vez de negarla, no apostar por una mejor gestión de las posibilidades que conlleva? Esta es la cuestión.
            Al margen de excesivas euforias o angustias, de adjudicación de méritos o deméritos, negar la evidencia es lo más nefasto, tanto para el Gobierno y el partido que lo apoya como para la oposición. Y es evidente, se mire como se mire, que la recuperación económica es un hecho prácticamente indiscutible. No porque lo diga Rajoy, lo dicen los datos concretos y lo reconocen los organismos nacionales e internacionales. España ha salido de la UVI y, como mínimo, hay que reconocer que ya está en planta. Sin que ello garantice la imposibilidad de alguna recaída, que retrase su alta médica, su recuperación económica, casi milagrosa, es un hecho evidente e indiscutible, avalado por los síntomas y su evolución. Ahora requiere atención, pero no cuidados intensivos ni la respiración artificial. Tras dos años de internamiento, ante la gravedad de su enfermedad, España pasa de destruir empleo a pasos agigantados a reducirlo a los niveles de 2011 (EPA: 5.693.100 parados en 2º trimestre de 2012, ya con este gobierno, hasta 5.622.900 parados en 2ª trimestre de 2.014), de decrecer de forma alarmante a crecer a un ritmo anual del 1´2% (PIB: -0´5% en 2º trimestre de 2012 y 0´6% en 2º trimestre de 2014), de tener en riesgo la financiación de su deuda y con desorbitados intereses a asegurarse una financiación sólida y más barata (638 puntos de prima de riesgo en julio de 2012 a 135 hoy) y así sucesivamente una serie de variables indiscutibles y positivas en el terreno estrictamente económico. ¿Por qué no reconocerlo? Seguramente, la anterior negación de una realidad evidente por el anterior gobierno, el de Zapatero, tenga algo que ver en el asunto, pues negar la crisis en su día para afirmar incluso que estábamos en la champions deja secuelas graves, generando la mala conciencia de que reconocer ahora la realidad actual, que nos lleva del pesimismo a la esperanza, supone no sólo aceptar el éxito de este gobierno sino además el fracaso rotundo del anterior que con su errado diagnóstico agravó la situación indiscutiblemente. Dos evidencias indiscutibles en política económica. ¿Por qué negar cualquiera de las dos o ambas?
            En definitiva, desde una oposición responsable, es absurdo negar una realidad indiscutible y evidente, estrategia que, en todo caso, es más apropiada para quienes, desde la utopía y la demagogia, sólo aspiran a mantenerse en su eterna vocación minoritaria a la espera de que se den las condiciones para imponer su revolución pendiente. De una oposición responsable se espera la cordura del reconocimiento de lo obvio, sea presente o pasado, sea a consecuencia de errores o aciertos propios o extraños, pues es la única forma de afrontar el futuro con ciertas garantías de éxito. Por ello, desde mis convicciones socialistas, tengo la esperanza de que este renovado PSOE sea capaz de hacer autocrítica constructiva de su nefasta gestión en el pasado reciente, de reconocer los errores cometidos así como los acierto del gobierno actual, al menos, en cuanto a lo económico se refiere y, entonado el mea culpa, de apostar por un proyecto futuro, creíble y realizable, de carácter progresista que, frente al del PP, añada un plus de solidaridad con los sectores más desfavorecidos en este nuevo contexto de recuperación económica indiscutible. Nadie entendería su papel de abanderado en la negación de lo obvio que otros partidos minoritarios, sin apenas responsabilidades gubernamentales pasadas o presentes, utilizan de forma demagógica, incluso contra el propio PSOE, para garantizarse sus cuotas de poder, conscientes de que, en caso de tener la responsabilidad futura de gobierno, todo su planteamiento se desvanecería en un instante por mera inviabilidad. El PSOE ni puede ni debe seguir jugando a eso, sino todo lo contrario. Su papel, para bien o para mal, pasa por ser una sólida alternativa de gobierno. Y para ello se requiere, guste o no, reconocer lo obvio, como, entre otras cosas, que la recuperación económica es un hecho y lo que necesita España es evitar una nueva recaída. La España de hoy ofrece más garantías que la de hace dos años, está en mejor situación. Eso es lo importante. ¿Por qué no reconocerlo?

                                   Fdo. Jorge Cremades Sena

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