jueves, 28 de noviembre de 2013

CARLOS FABRA, EL AFORTUNADO

                        Que Carlos Fabra es un hombre afortunado nadie puede ponerlo en duda. Persona popular donde las haya, él mismo ha alardeado de su fama: “Soy más famoso que José Tomás”, buscando el comparativo en una de sus favoritas aficiones, los toros, y en el más destacado de sus protagonistas. Político por tradición familiar, la Diputación Provincial, que su padre y algún otro miembro de su familia ya presidiera, ha sido la institución de sus amores, que ha presidido durante dieciséis años, y el PP su partido de referencia, presidiéndolo a nivel provincial durante veintidós. Castellón, su patria chica, su corralito particular, siendo probablemente el castellonense más importante, al menos a nivel mediático y de influencia político económica. Y, por si fuera poco, para que la saga de “los Fabra” tenga futuro, hasta una de sus hijas, Andrea, anda metida en política, aunque, en este caso, como diputada en el Congreso. . .¿Por dónde? Por Castellón, por dónde iba a ser. Fabra y Castellón o Castellón y Fabra son consustanciales. Con semejante papi, Andrea se permite el lujo de agredir verbalmente a los parados desde el hemiciclo. “¡Qué se jodan!”, una terminología indigna de una persona supuestamente bien educada. Ya ven, salvo esto último, todo un ser afortunado, pues, aunque Cospedal se viera obligada a censurar la actitud y el vocabulario de Andrea, nada que temer, un pecadillo de juventud, su todopoderoso papi, tildado por Rajoy como “político ejemplar”, supongo que en privado habrá reprendido la salida de tono de su hija. Algo así como, desde nuestra posición económica tan favorable, no es inteligente mencionar excesivamente a los parados, menos aún de forma grosera, cuando tan mal lo pasan; piensa que muchos de ellos te tienen que votar después. . .Y Andrea, seguro que lo habrá entendido.
            Carlos Fabra, por si todo lo anterior fuera poco, es afortunado por otras muchas razones. Probablemente sea el español que más veces le ha tocado la lotería nacional, decenas y cientos de miles de euros, a veces casi de forma sucesiva, año tras año, fue tocado por la varita mágica de la suerte. Lo que explica un sustancioso patrimonio económico, por más que las malas lenguas consideren que puede haber cosas raras en el asunto, después de que un gran amigo suyo decidiera acabar con su amistad acusándole de algún que otro delito. Es tal su suerte que, después de diez años de iniciarse el juicio, cuando el ministerio público solicitaba trece años de cárcel, le acaban de condenar sólo a cuatro años, y cuando se le imputaban delitos continuados de cohecho, tráfico de influencias y cuatro contra la Hacienda Pública, sólo se le condena por estos cuatro delitos últimos, lo que ha supuesto gran alegría al condenado, que entiende que defraudar a Hacienda casi 700.000 euros (casi un millón si se incluye lo defraudado por su ex mujer, condenada también a dos años), no empaña su actuación política, que considera “correcta" ya que “no hubo corrupción, ni cohecho ni tráfico de influencias” y por tanto “nada enturbia” su etapa en la vida política. Es decir que para este personaje tan afortunado es clara y trasparente la actuación de los políticos, contradiciendo, como dice el fallo, que “es indiscutible que si se comparan, por ejemplo, los 60.000 euros de renta declarada en 1999 con los 774.000 euros ingresados en efectivo durante ese año, las cuentas no salen”, concluyendo el tribunal que con los ingresos detectados (unos 3´3 millones contando lo de su ex mujer) no se corresponde con su patrimonio y constituye una “fuente oculta” de dinero. Un grave error a mi juicio por parte del Tribunal, la fuente no es oculta, sino mágica (no se olviden lo de las loterías). Si el fiscal, durante la vista, no veía explicación “razonable” a de dónde sacaba dinero para realizar los ingresos que figuran en sus cuentas (y ello se queda en agua de borrajas) hasta se puede explicar, por pura lógica, que se olvidara declarar tan fantasmales cantidades a Hacienda que es por lo que en definitiva se le condena. Lo demás entra dentro de los misterios sin resolver.
            Es tan afortunado el personaje que, aunque los magistrados consideran su versión “ilógica”, “absurda” e “inverosímil”, me temo que si, tal como ha prometido, recurre la sentencia, hasta es capaz de verla rebajada y salir más airoso todavía. Ha prometido, mientras se da de baja en el PP, que, en caso de que agote todos los recursos sin resultado positivo no solicitará el indulto. Un grave error desde mi punto de vista ya que, con la suerte que tiene, seguro que se lo concederían. Si a su vez la Fiscalía Anticorrupción también va a recurrir la sentencia justo para lo contrario, el culebrón del “caso Fabra”, el artífice del aeropuerto fantasma sin aviones presidido por su gigantesca efigie, continuará por un tiempo más y, entretanto, lo de pisar la cárcel, ni hablar. Y lo de pagar la multa de casi 700.000 euros, más la indemnización por idéntica cantidad, ya veremos. Esperemos que no sea dentro de otros diez años.

                                   Fdo. Jorge Cremades Sena

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