domingo, 24 de noviembre de 2013

GUERRA DEL “Y TÚ MÁS”, PP Y PSOE A CUCHILLADAS

                        No hay asunto turbio, decisión desacertada o declaración incorrecta que, tanto el PP como el PSOE, con la amplia representatividad que entrambos tienen, como los más importantes partidos de nuestro sistema democrático, en vez de aclararlo, buscar el acierto o corregir el malentendido, no lo utilicen como arma arrojadiza en la absurda guerra del “y tú más”, declarada entre ellos desde que se produjo la primera alternancia democrática, tanto en el gobierno central, como en cualquiera de los autonómicos o municipales. Es el resignado sino que ofrecen a la inmensa mayoría de los ciudadanos que, salvo a los acólitos de cada uno de ellos (y no a todos), están hartos de reproches, incoherencias y demagogias, ya que lo que les interesa es que, entonando el “mea culpa” a quien en cada supuesto y en cada momento corresponda, se sienten para negociar y resolver el problema de la mejor forma posible y en beneficio de la mayoría.
            Sin mencionar la retahíla de casos de corrupción pura y dura, despilfarro, nepotismo, financiación irregular, subvención digitalizada, gasto suntuario, asesor injustificado, incumplimiento de promesa electoral, reajuste y recorte, congelación o bajada salarial y de pensión, endeudamiento desorbitado, falta de transparencia, indulto sorprendente, política fiscal agobiante…y otros tantos, que sirvieron para desenterrar los cuchillos y reavivar el “y tú más” a cuchillada limpia (se entiende que políticamente hablando, pues la sangre no llega al río, aunque la solución de los problemas tampoco), sirvan como ejemplo las actuales refriegas que, como las anteriores, se me antojan intolerables y absurdas.
            A cuchillada limpia, nunca mejor dicho, andan el PP y el PSOE sobre el asunto de las cuchillas instaladas en las verjas fronterizas de Melilla para impedir el paso clandestino de subsaharianos a España. Método obviamente inhumano y peligroso, además de ineficaz como disuasorio en personas que están dispuestas, si pueden, a jugarse la vida atravesando en patera el estrecho. Cuando todos entienden, como dice el nuevo portavoz de la Conferencia episcopal, que no es una forma adecuada para luchar contra la inmigración ilegal, aunque se utilice en otros lugares como cárceles o centrales nucleares, no se comprenden las tarascadas de Rubalcaba y Elena Valenciano por tan inhumana decisión del PP, amenazando incluso con llevar el asunto a la Comisión Europea, siendo precisamente el gobierno de Zapatero quien instaló las cuchillas, para desmantelar parte de ellas ante la presión social, con lo que parte de las que hay ahora son las instaladas bajo el gobierno del PSOE, que se completan con las instaladas ahora. ¿No sería más lógico que, en vez de puñaladas traperas, Rubalcaba instara serenamente a Rajoy para disuadirle aportándole su experiencia negativa como autor de la instalación de las cuchillas en su día? Dicho “mea culpa” aportaría a la opinión pública más claridad sobre el desmantelamiento de las cuchillas, que las cuchilladas dialécticas incoherentes para intentar adjudicar, en este caso, a Rajoy la inhumanidad de la medida en exclusiva. Además se entendería lo absurdo de gastar en su día casi nueve millones en instalar las cuchillas, para desmantelarlas parcialmente y aprobar dos resoluciones de urgencia para instalar un sistema disuasorio de “dispersión de líquidos” mucho más agresivo aún. ¿No sería más sensato consensuar una legislación sobre la inmigración ilegal?
            Y a cuchillada limpia, aunque más sibilinas, andan también sobre el asunto de la financiación irregular de los partidos políticos, cuando, prácticamente todos, o han sido ya condenados por el asunto o están bajo sospecha. Ha bastado que, tras una serie de cuchilladas a diestro y siniestro en la larga guerra del “y tú más” en casos de corrupción, el juez Ruz vea algo más que meras sospechas y a nivel indiciario apunte a una “contabilidad B” del PP, para que unos y otros saquen, una vez más, las hachas de guerra. Siendo un asunto grave, negado por Rajoy ante el mismísimo Parlamento, que lo agrava aún más en caso de que se demuestre dicha opacidad contable, sea o no delito o esté o no prescrito, ante la avalancha de peticiones de condena y dimisión a Rajoy por parte de la oposición, sale a la palestra González Pons para proclamar, sibilinamente, que en el PP son “tan honrados como todos”, una cuchillada trapera a la oposición que, afectada por el mismo asunto e incluso condenada por ello, en vez de exigir al PP un consenso para una ley trasparente sobre financiación de partidos, prefiere asimismo dar cuchilladas y elevar a condena los indicios judiciales, mientras mira hacia otro lado en asuntos tan graves como el de los EREs, aunque ya los indicios judiciales hayan llevado a la categoría de imputados a algunos de sus protagonistas, caso que en la investigación del juez Ruz ni ha sucedido todavía. En “román paladino” las palabras de Pons pueden significar que la misma honradez del PSOE, que los populares cuestionan, tiene el PP, algo así como somos tan deshonrados como ellos. Con haber proclamado “en el PP somos honrados” o simplemente callarse, si tiene dudas, hubiese bastado, pero el preventivo y amenazante a la vez “tan honrados como todos” deja muchas dudas en el putrefacto ambiente de la generalizada corrupción en España, así como un tufo a no querer oxigenarlo en el futuro. Una batalla más de la interminable guerra del “y tú más” que tanto daño está haciendo a la democracia.

                                    Fdo. Jorge Cremades Sena 

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