lunes, 11 de noviembre de 2013

CONFERENCIA DEL PSOE, NACIMIENTO DE UNA ESTRELLA

                        Finalizada la Conferencia Política del PSOE es tiempo de hacer balance y valorar si el esfuerzo realizado, que nadie pone en duda, se corresponde con el necesario objetivo de revitalizar un partido mortecino que cada vez ilusiona a menos gente. Elaborar una ponencia marco de 400 páginas con las propuestas hechas durante ocho meses y estudiar las 12.617 enmiendas presentadas, simplemente para alumbrar una cascada de ideas, que, por interesantes que sean, no tienen carácter ejecutivo, aunque sí lo tendrían si en vez de una Conferencia se tratase de un Congreso (cada vez más necesario) o, al menos, de un Comité Federal, parece excesivo para un evento meramente propagandístico. Y precisamente por tratarse de un evento de propaganda, debieran haber cuidado mucho más la puesta en escena y el final del acto. Sabiendo que nada se iba a decidir es absurdo que destacados socialistas hayan hecho demasiado ruido contra la Ejecutiva socialista al iniciarse la Conferencia para cargarse de silencios durante la misma y de aplausos fervorosos en su clausura a un líder cuestionado que proclama que el partido sale “imparable, fuerte, unido y con las ideas claras”, una especie de partido renovado que, obviamente, nadie se cree. No es creíble que en una reunión de tres días en la que nada se decide un partido político quede renovado por arte de magia, mientras que, nada más acabar la reunión, todo sigue igual: el mismo proyecto, la misma cúpula dirigente para ejecutarlo y los mismos barones que, reconociendo públicamente la falta de liderazgo en el partido, manifestaban antes de la Conferencia que “es el momento de agradecer a Rubalcaba el trabajo realizado”, que “Rubalcaba es pasado”, que, si no se hablaba de primarias, el resultado sería “frustrante” o que el calendario “debería salir” de la Conferencia. Al final, todo aplazado, como no podía ser de otra manera. Y los proclamados “vox populi” como contrincantes de Rubalcaba cuando se decidan a convocar las primarias, con las armas cargadas tras el aplauso unánime al líder que quieren sustituir. Mucho ruido para tan pocas nueces.
            Aparcados así los aspectos esenciales de las primarias, el calendario, el reglamento electoral, el modelo de Estado ya decidido en Granada por los líderes territoriales, la oposición al derecho a decidir, la relación con el díscolo PSC…y tantos otros asuntos de vital importancia, bienvenidas sean, no obstante, las nuevas ideas concretas de que, si posteriormente los órganos decisorios lo tienen a bien, se reduzcan el % de avales para ser candidato, se elabore un Código Ético, se tomen medidas a favor de la trasparencia, se exija la dimisión a los procesados, entre otras tantas medidas, que, a base de pérdida de credibilidad, serán de carácter obligado para cualquier partido que quiera sobrevivir a esta debacle. Y bienvenidas sean también las que innecesariamente se mencionan, pues ya formaban parte, que yo sepa, de los objetivos socialistas antes de la Conferencia, como el estado del bienestar, la igualdad, los servicios sociales, etc que citan como novedosas cuando siempre formaron parte de los objetivos socialistas. Si recordar éstas y añadir la posibilidad de que se puedan establecer aquéllas en el futuro es el bálsamo con que se recuperará la credibilidad perdida, bienvenida sea la Conferencia transmutadora por milagrosa que parezca, aunque muchos, lógicamente, no se lo van a creer.
            ¿Acaso no es un milagro que Gómez, López, Madina, Chacón, García-Page y algunos otros nombres estelares para suceder a Rubalcaba hayan sido eclipsados por una estrella fulgurante inesperada? Un verdadero milagro que en la Conferencia naciera una estrella capaz de iluminar al mismísimo Felipe González, que manifiesta que le “ilusiona”. Se trata de Susana Díaz, nombrada heredera por Griñán en la Presidencia de la Junta de Andalucía tras su huida al refugio del Senado por el turbulento caso de los EREs fraudulentos. Pero lo realmente milagroso es que para conseguirlo le ha bastado presentarse en la Conferencia haciendo una clara autocrítica al PSOE (tiene “un problema de liderazgo social, de reconocer errores y de admitir reproches de los ciudadanos en la calle”), exigiendo a Rubalcaba que defienda como PSOE “la unidad de España” con absoluta claridad y asegurando, para desmontar la estrategia de los dirigentes díscolos, que la Conferencia, tal como sostiene Rubalcaba, no es el lugar adecuado para elegir a quien ha de liderar el PSOE. Tres obviedades que, en circunstancias normales, no avalarían tan vertiginoso ascenso, evidenciando la caótica situación del PSOE, donde simplemente defender lo obvio se considera un mérito extraordinario.
            Y, por cierto, si es obvio que en España conseguir el gobierno requiere ganar la batalla del centro izquierda, no se entiende que este “nuevo” PSOE, renunciando a los principios socialdemócratas en el fondo y las formas, que ya venía practicando desde la catastrófica época de Zapatero, decida consolidar formalmente un giro a la izquierda, aproximando sus estrategias de “tomar las calles” a las que suele utilizar IU, que sólo le han valido para perder apoyos en favor de esta coalición, al igual que su aproximación al nacionalismo le ha costado una hemorragia de votos en favor de ERC. Atraer el voto mayoritario de centro-izquierda, moderado y pragmático, con recetas radicales y utópicas, como las que viene utilizando IU desde hace tiempo, no es el mejor camino si se tiene realmente vocación de aglutinar la mayoría social que te posibilite gobernar. Al contrario, es darle un balón de oxígeno electoral a IU y un respiro al PP, tal como vienen demostrando las encuestas, desde que los socialistas utilizan esta estrategia en la práctica, que ahora pretenden elevar como parte de su proyecto programático.

                                    Fdo. Jorge Cremades Sena

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