lunes, 2 de junio de 2014

LA MARAÑA DEL PSOE

                        Al margen de especulaciones de unos u otros, cada una con cierta lógica, lo cierto es que el PSOE, que no levanta cabeza, es incapaz de relevar con normalidad a su cúpula directiva. Y no será porque no ha tenido tiempo de preparar un relevo que todos, menos ellos, veíamos urgente y necesario desde hace años. Incluso algunos, así lo hemos dicho públicamente desde hace tiempo. Pero, instalados en su peculiar maraña de intereses personales o de grupúsculos internos, de acomodos familiares a través de inútiles refriegas, de estrategias demagógicas para mantenerse en los menguantes cargos, de ocurrencias y despropósitos para disimular la ausencia de un verdadero proyecto alternativo, de incoherencias inadmisibles para eludir el fiasco de su gestión gubernamental…y de tantas y tantas otras cuestiones, que les han llevado al mayor descrédito de toda su historia, son incapaces incluso, aunque sólo sea por razones de imagen, de evitar el enésimo espectáculo público cuando obligadamente han de buscar sustituto a Rubalcaba, tras su dimisión a medias, voluntaria o forzada, como Secretario General.
            Al final, lo que debiera ser un proceso normal se convierte, una vez más, en un nuevo capítulo a favor del descrédito progresivo ante la ciudadanía. Una nueva ceremonia de la confusión de nulo interés general salvo el asombro generalizado. Ni es cuestión de hacer un desfile público de modelos con los presuntos candidatos, ni de autos de fe a favor de unos u otros, ni de concursos de méritos sobre sus respectivas dosis de convencimiento democrático, ni de alegatos de sus exigencias previas para presentarse según los procedimientos que se utilicen, ni de debates sobre cuál de ellos es el más democrático, ni tantos y tantos otros asuntos baladíes que sólo buscan situar a unos u otros en el mejor lugar de partida. Es cuestión, simplemente, de aplicar estrictamente los Estatutos, las reglas de juego establecidas, que es lo estricta y verdaderamente democrático, frente a la búsqueda coyuntural de procedimientos a la carta para la ocasión, que satisfagan los intereses o deseos de unos u otros, quienes, incluso, se permiten el lujo de condicionar su presentación de candidatura a la imposición del procedimiento que previamente haya elegido. Hacer un falso debate público sobre las esencias democráticas de unos u otros, según pidan congreso extraordinario, primarias (abiertas o cerradas), con un candidato como en Andalucía o con varios, con voto directo asambleario o representativo, etc, etc. es una burla, la enésima, no sólo a los militantes sino a todos los ciudadanos.
            Y, dicho lo anterior, ¿qué establecen los Estatutos como garantía democrática de seguridad jurídica para todos los militantes emanada del último Congreso y vigentes hasta el siguiente? Salvo que mi memoria me traicione, después de tantos años sin militar en el partido, o hayan sido modificados sustancialmente, una Ejecutiva cesa en sus funciones antes de finalizar su mandato congresual si dimite su Secretario General (caso de Rubalcaba o Patxi López) o si dimite la mitad más uno de sus miembros (caso de la ejecutiva de Castilla y León a instancias de Oscar López). Una vez cesada por cualquiera de las citadas circunstancias, es obligado que el Comité Federal, máximo órgano entre Congresos, nombre una Gestora con el expreso mandato de convocar un Congreso Extraordinario que restablezca de nuevo la normalidad dirigente del Partido, es decir, el nombramiento de una nueva Ejecutiva. Así de simple, así de sencillo y así de democrático. Así lo ha entendido Villarrubia, el Secretario castellano-leonés, pero no lo entienden así ni Rubalcaba, ni Patxi López, que se van pero no del todo, posponiendo su dimisión real al pertinente Congreso Extraordinario en cada uno de sus ámbitos territoriales y, por tanto, permaneciendo hasta entonces en calidad de secretarios en funciones o interinos que en ningún caso, que yo sepa, contemplan los Estatutos. Por ello, muchos socialistas sostienen que el problema es que para poner en marcha los mecanismos de elección de Secretario General lo primero que hay que hacer es que esté vacante la plaza, entendiendo que los dimisionarios a plazos, se quedan para medrar, prostituyendo así el proceso democrático, sea cual fuere, de elección de Secretario General tan meridianamente establecido estatutariamente.
            Algunos, como Barreda, se lamentan con razón de que “no se puede dimitir y no dimitir; ni saltarse los estatutos”, aunque añade que la “mejor respuesta” tiene que ser “abierta, participativa y democrática”, es decir, unas primarias. ¿Contradicción de Barreda? Si, como dice Chacón, que también las pide, así lo estableció el Congreso de Sevilla, ninguna contradicción. Pero, ¿dónde está entonces el problema? Me temo que son tantos los parches y componendas de estos últimos tiempos para salir del paso en cada momento, que ni siquiera han sido capaces de clarificar los mecanismos de funcionamiento interno al respecto. Sólo así se puede entender esta nueva maraña, esta ceremonia de la confusión para propios y extraños, entre partidarios y detractores de congreso extraordinario o primarias abiertas, que probablemente desemboque en un nuevo parche circunstancial, como es una especie de congreso abierto, un híbrido insólito entre los clásicos congresos y las novedosas primarias. El asunto pues está en saber si dicho experimento es legal y democrático estatutariamente hablando. Para muchos barones y viejos socialistas no es cuestión de inventarse historias que parezcan más o menos democráticas, pues lo democrático de verdad es aplicar la legalidad interna de funcionamiento, como siempre se hizo, y, si no gusta, modificarla en el necesario Congreso Extraordinario, que algunos pretenden puentear. Basta pues que el Secretario de Organización en funciones, minutos antes de irse para nombrar la Gestora, lea los Estatutos para que se proceda en consecuencia y, ya de paso, recuerde que, más importante aún es que los aspirantes a Secretario General, aporten su proyecto político diferenciador, no vaya a ser que, una vez, más, como parece, todo se reduzca a una lucha personal por liderar el único proyecto, es decir, la nada.

                                    Fdo. Jorge Cremades Sena 

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