sábado, 14 de junio de 2014

PROBLEMAS EN PODEMOS

                        Apenas iniciados los primeros balbuceos de Podemos como partido político, y al margen del nombre que se le quiera dar, surgen, como es lógico, los primeros problemas organizativos que, en definitiva, con los eufemismos que se quiera, están detrás del reparto y control del poder, aspiración congénita del hombre como ser social, mediante el establecimiento de cauces de participación en la toma de decisiones y en la ejecución de las mismas. Ni más ni menos que lo que hace el resto de partidos, con mayor o menor acierto y con mayor o menor calidad democrática interna. Hasta aquí, nada esencialmente novedoso en la transmutación de la iniciativa Podemos, surgida del movimiento ciudadano radical, en partido político. Lo novedoso es el empeño de sus líderes, de sus dirigentes, que ya los tiene como los demás partidos, en presentar Podemos como un ente radicalmente distinto, surgido por generación espontánea como panacea de la totalidad de los problemas ciudadanos. Y, claro, ante semejante irrealismo demagógico, apenas sostenible en el plano teórico, se impone la cruda e imperfecta realidad desde el instante mismo del aterrizaje en el terreno de lo práctico.
            Justo en el primer encuentro para organizar la asamblea constituyente del futuro partido aparecen ya discrepancias importantes entre Izquierda Anticapitalista (un partido integrado en Podemos desde su creación) y el equipo promotor (Iglesias, Errejón, Monedero y compañía). Mientras IA apuesta por dar más poder en la toma de decisiones a los “círculos Podemos” (léase los militantes), para “no caer en una democracia plebiscitaria”, el equipo promotor (léase la ejecutiva) apuesta por ampliar dicho poder a la ciudadanía. Según Errejón, jefe de campaña de Podemos, “el debate se centra en encontrar el punto que permita el equilibrio entre las dos posibilidades abiertas en este momento: que las decisiones fundamentales se tomen por delegados de los círculos en una especie de asamblea de delegados (léase Congreso) o que…. las decisiones más importantes sigan abiertas a la ciudadanía mediante diferentes herramientas de participación” (léase primarias). Y, digo yo, si cambiamos los términos por los de los paréntesis ¿qué diferencia sustancial hay con la polémica actual en el seno del PSOE sobre congreso y primarias abiertas o cerradas? Al final todo se reduce a una cuestión semántica para que la milonga suene mejor y en las formas parezca distinta, pues en el fondo, hablamos de lo mismo.
            Por tanto no hay problemas específicos en Podemos, sino los problemas comunes del resto de organizaciones políticas de las que, según Iglesias, surgen luego las “castas” que nos gobiernan. El problema por tanto de Podemos es, de entrada, explicar a sus propios militantes (imagínense al resto de la ciudadanía) por qué presenta “un equipo de trabajo cerrado”, con él mismo incluido, para organizar la asamblea constituyente del partido, tras haber hecho un canto celestial a la igualdad y a la democracia directa sin ningún tipo de ventajas. Es decir, un canto a lo imposible. El problema es explicar por qué en Podemos una lista cerrada con “personas de su confianza” es buena, mientras en los demás partidos es perversa y antidemocrática; por qué al ganar su lista con casi el 90% de la militancia frente a la elaborada por militantes sin influencia alguna es democracia perfecta y las que ganan las “castas” de los demás partidos son pucherazos antidemocráticos; por qué la controversia surgida en el seno de Podemos es positiva “discusión abierta” enriquecedora de la democracia interna, y las controversias en otros partidos son luchas indecentes por el poder; por qué las salidas de tono y los insultos de Iglesias a los poderes democráticamente establecidos son críticas razonables y las que le hacen a él son “ataques” intolerables; y, entre otros tantos porqués, en definitiva, por qué los dirigentes de los demás partidos son “castas” indeseables que sólo buscan satisfacer sus indecentes intereses particulares, mientras quienes dirigen Podemos son salvadores de la patria que sólo actúan sacrificándose por el bien del pueblo.
            Es lógico que trasladando dichos porqués de la razón a la fe ciega, cualquier mención a comportamientos pasados o cualquier crítica más o menos despiadada al actual proceder de semejantes “gurúes” de la verdad absoluta, sea considerada intolerable como ataque maquiavélico de las fuerzas del mal. Cualquier actuación pasada o presente poco decorosa tiene una especial justificación ajena a su voluntad e impuesta, mientras la misma actuación en los demás es consecuencia de su voluntaria y perversa intención. Es la ortodoxia interpretativa impuesta, desde las imágenes de Iglesias con el Príncipe y Blesa, hasta su peculiar acatamiento de la Constitución el otro día, pasando por su colaboración con el chavismo venezolano, que le critica por “negar ahora cualquier colaboración con el régimen bolivariano”, su movida para reventar conferencias, como la de Rosa Díaz, que niega a pesar de las imágenes, y tantas y tantas declaraciones y actitudes que demuestran su talante intransigente y antidemocrático, aparecidas en los medios de comunicación. El colofón, acompañando al coro del cinismo de las inmaculadas esencias políticas, su promesa de acatamiento: “Acato la Constitución hasta que la ciudadanía la cambie”. Esperemos que no esté diciendo que, en caso de ser cambiada, ya no la acatará y se echará al monte definitivamente. Si es así, mejor no hacer mudanzas. Personajes como Pablo Iglesias y sus colegas siempre es mejor que estén dentro del sistemas de “castas”, aunque ellos, como dogma de fe, no pertenezcan a ellas.

                                    Fdo. Jorge Cremades Sena

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