domingo, 13 de octubre de 2013

“SOM CATALUNYA, SOMOS ESPAÑA”

                        La cifra es lo de menos, compararla con la de la Diada, también. No es cuestión de utilizar en el grave asunto del soberanismo, al igual que se hace en el de la corrupción, el “y tú más” o, en este caso, el “y tú menos”. Tampoco es cuestión, aunque tenga su importancia, de hacer reproches sobre los diferentes apoyos y recursos de cada una de las convocatorias, Diada y 12-O, aunque el hecho de que TV3, una televisión pública pagada por todos los españoles, incluidos los catalanes, dedicara a la Diada quince horas y al 12-O sólo cinco minutos (TV española tampoco ha tirado la casa por la ventana), aunque en la Diada todo el aparato institucional catalán se volcase en la convocatoria y en el 12-O sólo lo hicieran dos partidos políticos, el PP y Ciutadans, y aunque en la Diada no sólo TV3 sino el resto de televisiones catalanas, radios y medios de comunicación, controlados por la Generalitat, se dedicasen previamente a caldear un ambiente antiespañol que en el 12-O no se ha producido. Que los independentista juegan con ventaja ya lo sabemos. Es cuestión de entender que, justo en un mes, se han dado dos multitudinarias manifestaciones con objetivos totalmente distintos, poniendo en evidencia, como mínimo, que la sociedad catalana se encuentra muy dividida y sometida a una tensión innecesaria, dándose la circunstancia, en todo caso, de que la del 11-S, multitudinaria, es menor que la del año anterior, y que en la del 12-O, sucede todo lo contrario. Pero, en fin, todos estos detalles tienen poca importancia, pues, aunque fueran muchos más o menos quienes apoyan cada una de las manifestaciones, lo importante es que los ciudadanos españoles, incluidos los catalanes, perciban con claridad las diferencias entre ambas, sus objetivos y lo que, en realidad, está en juego.
            Basta comparar los lemas para empezar a percibir las sustanciales diferencias entre unos y otros. Mientras el “Vía catalana” del 11-S es excluyente y desintegrador, el “Som Catalunya, somos España·” es incluyente e integrador; mientras el primero utiliza símbolos ilegales, como la estelada, omitiendo, cuando no rechazando e incluso agrediendo los oficiales de Cataluña y España, como la bandera española, el segundo utiliza la simbiosis entre la cuatribarrada, bandera legal en el ámbito catalán, y la bandera de España, legal y oficial en todo el Estado, incluida Cataluña; mientras el primero utiliza exclusivamente el catalán como vehículo de comunicación, el segundo integra el catalán y el español, mostrando la riqueza lingüística de Cataluña con sus dos idiomas oficiales. . .y, en definitiva, mientras que el primero incita a la discordia entre los propios catalanes y de los catalanes contra el resto de españoles, el segundo llama a la concordia entre todos los catalanes y de éstos con el resto de sus conciudadanos españoles. Se mire como se mire, si con el 12-O queremos celebrar todo lo que nos une a todos los españoles, incluidos los catalanes (tal como ha dicho el Príncipe Felipe), tanto CDC como ERC se empeñan en que con el 11-S, fecha que debiera ser festiva para todos los catalanes, se celebre, sin embargo, todo lo que nos separa, pero no sólo a los catalanes de los españoles, sino también a unos catalanes de otros, a los que consideran como catalanes de segunda, ya que para ser de primera deben pasar por el ritual expreso de renunciar a su condición de español, heredado de padres a hijos desde hace siglos, además de por haber nacido en España.
            Al margen de que la patronal rechace entrar en el pacto por el derecho a decidir, al margen de que, según los sondeos, no sea una mayoría de catalanes la que apostaría por el independentismo (cuestión distinta es por el camelo del inexistente “derecho a decidir”, que apoyan partidos como PSC y UDC) y, desde luego, no una inmensa mayoría, que incluso así cometería una grave ilegalidad de tintes totalitarios si hiciese una agresiva declaración unilateral de independencia, y, al margen de las nefastas consecuencias que tendría para Cataluña semejante declaración (por más que, aunque se les diga desde la UE, desde otros países incluso independizados pero desde la legalidad internacional y desde el resto de instituciones internacionales, CDC y ERC digan que sería el paraíso), bastaría preguntar qué derecho tienen a arrebatar la doble condición de catalán y español de tanta gente que no sólo se siente así, sino que además, como dice el lema, son así, catalanes y españoles.
            Durante la multitudinaria concentración del 12-O, que, al final, sólo fue avalada políticamente por el PP y Ciutadans, se ha puesto además en evidencia algo que, a mi juicio es muy grave, como es la ausencia del PSOE y de UDC. Ante un lema tan aséptico como “Som Catalunya, somos España”, su ausencia sólo se puede explicar porque el PSOE ya no existe en Cataluña (a nivel español dicho lema lo suscriben de “pe a pa”, que yo sepa; al menos los nuevos valores como Susana Díaz, así se lo recuerdan a Rubalcaba) y porque, tanto el PSC como UDC, engañan a los ciudadanos españoles, incluidos los catalanes. Los “federalismos asimétricos” o las “terceras vías” no están reñidos con proclamarse públicamente como catalanes y españoles, que era lo que la concentración del 12-O pretendía, frente a los independentistas que, obviamente no pueden proclamarse como españoles y catalanes a la vez. ¿Qué les impidió sumarse a la concentración? Los ciudadanos que, antes o después, tendrán que ir a las urnas, necesitan sus respectivas explicaciones. Bueno, las de Duran, no. Mientras siga formando parte de CíU ya se sabe de qué va. Siempre ha sido así.


                                    Fdo. Jorge Cremades Sena

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